MIS razones para el 29 de septiembre (II)

3- El propio contenido de la reforma: supone una merma, una más, en los derechos de los trabajadores y un cargo a las arcas estatales, que si bien están exhaustas para las continuar ofreciendo prestaciones sociales, parece que pueden dar mar de si cuando de financiar el despido se trata. Que no nos engañen: España sigue a la cola de la UE, en gasto social con relación al PIB

Las relaciones laborales, se articularán ahora más que nunca desde el desequilibrio, lo que en absoluto fomenta un mercado laboral justo. Se ha cerrado el círculo soñado por cualquier empresario: despido discrecional y barato, ya que está en parte financiado por el  Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).

Se amplían las causas del despido, dando cabida a que un empresario pueda despedir a un trabajador (y no considerarse despido improcedente con lo cual la indemnización es menor) simplemente porque PREVISIBLEMENTE PUEDA PRESENTAR PÉRDIDAS O DISMINUCIÓN PERSISTENTE DE INGRESOS, claro, tiene que justificar simplemente que las medidas tomadas ayudarán a minimizarlas, pero ahorrarse unos cuantos sueldos, siempre ayudaran a sanear unas cuentas que “previsiblemente” estarán en números rojos.

Se reducen la indemnización por despidos: se pasa de los 45 días por año trabajado, a 20 días, 8 de ellos subvencionados por don pueblo.

Con la ley anterior en la mano, el incumplimiento de las formalidades en un despido daría lugar a la readmisión ahora se introduce la posibilidad de NO READMISIÓN INDEMNIZANDO.

Debo conceder que la reforma introduce mejoras en las indemnizaciones por despido de los trabajadores temporales, pasando de 8 a 12 días El problema es que se reduce la indemnización a los fijos.

Otro punto a favor de la reforma, es el cambio en los contratos ENCADENADOS, si antes, sólo tenían la obligación de hacerte fijo si era el mismo puesto de trabajo en la misma empresa, ahora se amplía este supuesto a los casos en los que los contratos se encadenan EN EL MISMO GRUPO DE EMPRESAS, AUNQUE SEA EN DISTINTOS PUESTOS DE TRABAJO.

Es bueno que se trate de proteger un poco la precaria situación de los trabajadores temporales en España (hay que recordar que son la inmensa mayoría de los contratos que se firman), pero nunca a costa de igualar a todos los trabajadores por debajo.

El empresario pasa de tener la obligación de comunicar un despido con 30 días, a 15 días. Con la ley anterior en la mano, si un empresario lo comunicaba con menos días, era multado por el número de días que había incumplido este plazo, como es lógico, ahora las indemnizaciones serán menores. La multa para un empresario que notifique un despido con 5 días de antelación por ejemplo, es la misma que tenía antes cuando avisaba 20 días antes.

Introducción de las ETTs en la contratación de empleo público, en las administraciones públicas, esto supone una apertura (otra más) a la destrucción de empleo público, al sustraer competencias del INEM. Además, se anulan parte de las garantías de un proceso público: igualdad, mérito y publicidad en la selección de personal. También se consuma su inclusión en sectores de riesgo que hasta ahora tenían vetados como la sanidad o la construcción.

Podría extenderme, pero estas medidas tan aplaudidas por la Europa neoliberal, con el Banco Central Europeo a la cabeza. Suponen un retroceso en derechos de los trabajadores que tanto tiempo había costado adquirir y que poco o nada ayudarán al fomento de la contratación. Al contrario, son un ataque a las condiciones que había hasta ahora para la negociación colectiva entre trabajadores y sindicatos, apostando por la unilateralidad a favor del primero.

4- El problema de la empresa española, no son los costes laborales, es su falta de competitividad y la baja inversión. No quiero demonizar ni mucho menos a los empresarios, muchas de estas personas han arriesgado y perdido su capital, pero la solución, no es abaratar los gastos empresariales por la vía de la reducción de los costes laborales.

Está claro que no podemos competir con los costes de producción de otros países (véase el imperio chino) por mucho que tiremos los salarios por tierra. Tenemos que tratar de de colocar nuestros productos en el mercado, sin que la población tenga que quedarse a dormir en su puesto de trabajo, cobrando una miseria.

Desde mi punto de vista, se precisa profundas reformas que daría resultados a largo plazo, dudo que ni siquiera a medio:

– Invertir en educación: no son aceptables nuestras cifras de fracaso escolar, “valían” cuando la construcción podía absorber a toda esa mano de obra de baja cualificación, ¿pero ahora qué? ¿cómo insertar a todos esos trabajadores sin estudios? La solución no es otra que seguir concediendo subsidios sine die.

-Invertir en I+D: si no podemos producir más barato, tendremos buscar ofrecer productos que sean atractivos no por su bajo precio, sino por su calidad, por su tecnología. Desarrollar, innovar para vendérselo a otros podía ser la solución. Tenemos ahí los ejemplos de Alemania, EEUU, países nórdicos, etc, que consiguen mantener una alta tasa de bienestar y de ocupación, compitiendo con países con costes de producción mucho más bajos. Precisamente nuestro país avanza en la dirección contraria.

-Inversión pública: las medidas del recorte no van a hacer más que retrasar nuestra salida de la crisis. La sociedad de consumo que pretenden, no se sostiene si las rentas del trabajo tampoco lo hacen y no lo harán si a los pensionistas se les congela la ya exigua pensión que perciben, a los funcionarios se les baja el sueldo y el resto de la población subsiste con un salario ínfimo, bajo la espada de Damocles del despido y el : “no te quejes que al menos tienes trabajo”.

Por otra banda, la reducción de los salarios de los funcionarios, no sólo implica un ataque al empleo público, también supone una minoración de los servicios a los administrados, ya que, junto con la reducción de retribuciones también se dió luz verde a una disminución en la tasa de reposición, con lo que ello supone para un funcionamiento fluido de los servicios públicos. La administración pública, tendrá muchos problemas (absentismo, desmotivación de los empleados…), pero esta no es manera de solventarlos.

-Corrección de la política fiscal: aumentando la progresividad fiscal, en vez de la regresividad que impera hoy en día. Se graban las rentas del trabajo, en detrimento de las rentas del capital. España no cuenta con el estado de bienestar que correspondería a su desarrollo, simplemente porque el estado no lo recauda.

Mi intención era publicar al menos otro artículo, pero mi tiempo no da para más y el paro general es ya mañana. No tendría sentido seguir escribiendo posts con este título. Espero que os haya llegado algo de lo que he escrito y que sirva al menos para crear debate (en un sentido o en otro), remover conciencias y sacar a este país de la depresión y la resignación en la que parece se ha instalado.

Yo por mi parte, ni siquiera estoy seguro que la huelga sea el mejor método de defender nuestros derechos, pero al menos es uno. Que cada uno encuentre el suyo.

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Una respuesta a MIS razones para el 29 de septiembre (II)

  1. Maribel dijo:

    Vaya, todo un experto en análisis y posicionamientos. Bravo.

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